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Lo que te falta cuando ya no te falta nada

28 de agosto de 2026

Alguien cumple sus metas de facturación, gana el reconocimiento que perseguía y, unos meses después, en vez de sentirse pleno, se siente vacío —sin poder explicar por qué, porque “ya no le falta nada”—. Abraham Maslow, en La Personalidad Creadora, tiene un nombre exacto para ese vacío, y sostiene que no es ingratitud ni un problema de actitud: es una necesidad real, sin satisfacer.

Lo que motiva a quien ya no necesita nada más

Maslow observa que, una vez satisfechas las necesidades básicas —seguridad, pertenencia, reconocimiento—, aparece un régimen motivacional distinto: «con sus necesidades básicas ya satisfechas adecuadamente por definición, están ahora motivados en otros sentidos superiores, denominados metamotivaciones». Lo estudia sobre todo en el trabajo: cuando alguien elige su vocación por la razón correcta, dice Maslow, «en el caso ideal, que afortunadamente se da en realidad en muchos de mis ejemplos, el quiero coincide con el debo» — no hay conflicto entre lo que la persona desea hacer y lo que siente que debe hacer.

Los Valores-B no son un lujo: son una necesidad biológica

Lo que motiva en ese régimen no es dinero ni estatus, sino lo que Maslow llama Valores-del-Ser —verdad, belleza, justicia, unidad—, y les da un estatuto que sorprende viniendo de un psicólogo: «esto equivale entonces a sostener que los Valores-B son de naturaleza instintoide», comparables a «la necesidad de vitamina C o de calcio». No son un adorno espiritual. Son, para Maslow, una necesidad real, con las mismas consecuencias que tiene cualquier carencia real.

El vacío tiene nombre: metapatología

Y de ahí su tesis central: si los Valores-B son una necesidad, su privación produce una enfermedad concreta. Maslow la nombra sin rodeos: «a estas enfermedades... las llamaré metapatologías y las definiré como consecuencias de la privación de los Valores-B». No es el mismo vacío que produce no tener trabajo o no tener para comer. Es otro tipo de hambre —y, según él, tan real como el primero.

No todos los que “lo logran” llegan al mismo lugar

En otro capítulo del mismo libro, Maslow va un paso más allá: entre las personas que ya cumplen todos los criterios de salud psicológica, distingue dos grados. «Me resulta cada vez más útil distinguir entre dos clases (o, mejor, grados) de personas autorrealizadoras, las que son obviamente sanas pero tienen pocas o ninguna experiencia de trascendencia, y aquellas para quienes la experiencia de la trascendencia es importante e incluso central». A ese segundo grupo lo llama Teoría Z —más allá de lo que la Teoría Y de Douglas McGregor describía como el ideal organizacional.

Qué hacemos con esto en el acompañamiento

Lo que sigue es traslado nuestro, no contenido del libro.

Si “ya lo tienes todo” y aun así falta algo, pregunta qué Valor-B no estás alimentando. Verdad, belleza, justicia, sentido —no son categorías vagas: son, según Maslow, tan reales como una vitamina. Cuando un negocio funciona pero se siente vacío, vale la pena preguntar no “qué más me falta lograr” sino “qué valor concreto llevo tiempo sin honrar”.

Al diseñar cómo lideras un equipo, separa el privilegio del liderazgo. Maslow, llevando esta misma teoría al terreno organizacional, propone «separar el liderazgo de todo privilegio, explotación, posesiones, lujos, posición social, poder sobre los demás» —y sugiere pagar a quien lidera no solo con dinero, sino con una «metapaga»: reconocimiento y sentido genuinos, no solo compensación.

Fuente: La Personalidad Creadora, de Abraham H. Maslow (título original The Farther Reaches of Human Nature, 1971; Editorial Kairós, Colección Psicología; trad. Rosa M. Rourich; ISBN 978-84-7245-325-8). Es un texto primario, no divulgación sobre el autor: lo que aquí se atribuye a Maslow es su propia voz, citada de forma breve y siempre atribuida — nunca reproducción extensa. Los traslados al acompañamiento y a la empresa son aplicación propia del Instituto Gnozin, no contenido del libro. El propio Maslow declara el estatus conjetural, no probado, de esta teoría — no se presenta aquí como ciencia establecida. Esta pieza es material de divulgación, no orientación clínica: no diagnostica, no sustituye una consulta profesional y no reemplaza una evaluación de salud mental.

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