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¿Tapa un hueco o despliega un potencial? Los dos modos de moverse

30 de julio de 2026

La pirámide de Maslow es probablemente el diagrama más reproducido de la historia de la psicología, y también el que más ha estorbado para entenderlo. Porque antes de dibujar ningún triángulo, el tomo que Comprende la Psicología dedica a Abraham Maslow instala una distinción más básica —y bastante más operativa— que la jerarquía.

No toda necesidad se comporta igual. Hay dos naturalezas de necesidad y, por lo tanto, dos modos de moverse.

El termostato y la espiral

Las necesidades de carencia son, en la cita que el tomo reproduce de El hombre autorrealizado, «agujeros vacíos que se llenan por el bien de la salud y que, además, se llenan desde el exterior, por parte de seres humanos diferentes al sujeto». Siguen el ciclo «carencia, necesidad y gratificación», y una vez satisfechas «ya no motivan la búsqueda del comportamiento hasta que no se vuelve a presentar la carencia».

Funcionan como un termostato: mandan mientras hay hueco y callan cuando se sacian.

Las necesidades de crecimiento invierten la lógica. «Se autoalimentan, convirtiéndose cada vez más motivadoras a medida que se satisfacen». O, en la formulación más elegante del tomo: «La gratificación de la necesidad es en sí el terreno para el surgimiento de otra necesidad de crecimiento».

No buscan volver al equilibrio: buscan salir de él. Aceptan y buscan la tensión, y cada satisfacción «aumenta el impulso hacia un mayor desarrollo de la personalidad». Son una espiral, no un interruptor.

El tomo presenta un eje gemelo en el plano del origen de la fuerza: la motivación intrínseca —«aquella fuerza que nace desde dentro, de los intereses y de las características de la persona que decide hacer algo por el puro placer de hacerlo»— frente a la extrínseca, que «nace por incentivos externos, por el desarrollo de una actividad que sirve como medio para alcanzar otra cosa».

La pregunta que esto habilita

Puesto junto, el eje se resume en una sola pregunta práctica, y es la razón por la que este concepto merece un artículo entero:

¿Esta persona se mueve hoy para llenar un hueco o para crecer?

La consecuencia de confundirlos es doble y muy visible en el trabajo con gente. Por un lado, se le exige despliegue a quien todavía está tapando vacíos —el clásico «necesitas encontrar tu propósito» dicho a alguien que no llega a fin de mes—. Por otro, se trata como carencia lo que ya es impulso de expansión —el colaborador que pide más responsabilidad y recibe un aumento de sueldo, que es responder en el idioma equivocado—.

Por qué la conducta engaña

El tomo añade un matiz que impide leer esto en la superficie. Una misma conducta visible puede expresar necesidades de naturaleza distinta: «una persona puede comer muchísimo no por una verdadera carencia nutricional, sino por una falta de afecto y por la necesidad de ser querida».

A esto el corpus lo llama enmascaramiento, y es la razón por la que carencia y crecimiento no se leen en la acción sino en su raíz. La pregunta de trabajo no es «¿qué está haciendo?» sino «¿qué necesidad habla a través de esto?».

El ejemplo más frecuente en el mundo del trabajo: la petición de «más dinero» que, atendida con más dinero, no calma nada —porque lo que hablaba era reconocimiento, o seguridad, o pertenencia.

Lo que el tomo admite que no resuelve

Vale la pena señalar los límites, porque este es un concepto que se presta al abuso:

  • La frontera es porosa, y el propio tomo lo reconoce: muchas necesidades cotidianas «no tienen una base física clara» y los límites entre tipos no son netos. Hay necesidades aprendidas socialmente —el ejemplo que da es el móvil del adolescente— que no encajan limpiamente en ninguna categoría.
  • No hay método de medición. El texto describe los dos modos pero no da un procedimiento para determinar, en un caso concreto, si una meta tapa un agujero o despliega un potencial. Queda como criterio interpretativo, no como instrumento.
  • No hay juicio moral. El tomo correlaciona la motivación intrínseca con mejor calidad de resultados, pero no condena la extrínseca. «Intrínseca = buena, extrínseca = vil» es una deformación, no una lectura.
  • «Apagarse» no es desaparecer. La necesidad de carencia satisfecha se apaga momentáneamente; vuelve al reaparecer la carencia.

Tres usos concretos

En diagnóstico de negocio. Para cada actividad clave, pregunta qué la sostiene: ¿motivación extrínseca —facturar, sobrevivir, quedar bien— o intrínseca? Y para cada objetivo del plan: ¿tapa un vacío o despliega un potencial? Un plan construido enteramente sobre carencias se cumple y deja igual de vacío al que lo cumplió.

En diseño de incentivos. Separa las dos vías y no las mezcles. Salario, seguridad y estabilidad son satisfactores de carencia: sacian y luego callan. Maestría, desarrollo y autonomía son satisfactores de crecimiento: expanden y piden más. Un sistema que solo opera en la primera vía produce gente tranquila y apagada.

En conversación de acompañamiento. Antes de corregir un hábito o de atender una demanda aparente, haz la pregunta del enmascaramiento. La demanda literal casi nunca es la necesidad.

Hay una frase que resume bien el conjunto y que sirve para volver a ella: la calidad del producto sigue a la calidad de la motivación. Y la motivación no se elige por decreto: se diagnostica primero, y solo después se trabaja.

Fuente: Comprende la Psicología (Salvat, 2017; textos de Anna Giardini, Ilaria Baiardini, Barbara Cacciola, Marina Maffoni, Laura Ranzini y Francesca Sicuro), tomo dedicado a Abraham Maslow. Es una obra de divulgación sobre el autor, no obra primaria: lo que aquí se atribuye a Abraham Maslow es lo que el tomo le atribuye. Los traslados al acompañamiento, al liderazgo y a la organización son aplicación propia del Instituto Gnozin, no contenido del tomo. Esta pieza es material de divulgación, no orientación clínica: no diagnostica, no sustituye una consulta profesional y no reemplaza una evaluación de salud mental.

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