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Jean Piaget: el niño es un pequeño científico

19 de agosto de 2026

El juguete rueda detrás del cojín y el bebé de seis meses deja de mirar hacia allá, como si el mundo se hubiera cerrado sobre el vacío. Meses después, el mismo bebé aparta el cojín sin dudar un segundo, seguro de que ahí sigue estando lo que buscaba. Nadie le enseñó esa certeza: un día no la tenía, y al siguiente ya no puede pensar de otra manera.

El tomo que la colección Comprende la Psicología dedica a Jean Piaget retrata a un biólogo suizo que dirigió el Instituto Rousseau y dedicó más de medio siglo a una sola pregunta: cómo se construye una mente. Su tesis central, según el tomo, es que el conocimiento no se hereda ni se recibe pasivamente: se construye, porque «el niño es un ser activo porque explora el mundo que lo rodea». No hay contenedor que se llena solo ni programa que se despliega sin más: hay, dice el tomo, «un pequeño explorador, un pequeño científico» que pone a prueba el mundo una y otra vez.

Ese impulso constructor tiene, cuenta el tomo, una primera gran conquista silenciosa: la permanencia del objeto. Antes de alcanzarla, el bebé «solo tiene un eterno presente. Cree que el mundo depende de él» — si algo desaparece de la vista, para él deja de existir. Después, hacia el final de ese primer tramo, el niño entiende que «los objetos continúan existiendo aunque no se puedan ver», y con esa certeza empieza a buscar detrás del cojín, debajo de la manta, en el bolsillo cerrado. No es un truco de memoria: es la primera vez que confía en un mundo que no tiene enfrente.

Lo que este retrato no autoriza a decir

  • No es la letra de Piaget. El tomo es una obra de divulgación de Salvat, no un texto primario: lo que aquí se le atribuye a Piaget es lo que el tomo le atribuye, escrito por sus propios divulgadores.
  • La escalera de estadios no es dogma. El propio tomo reconoce que la teoría está «en parte superada», y que el orden entre etapas no es tan rígido como parece: las edades son ventanas orientativas, no fechas de corte.
  • El pensamiento formal no es un techo garantizado. Ni siquiera todos los adultos lo alcanzan: el tomo advierte que ciertos razonamientos exigen una elaboración «que ni siquiera todos los adultos son capaces de llevar a cabo».

Casi un siglo después de esas primeras entrevistas con niños que jugaban a explicarle el mundo a un biólogo curioso, seguimos dándole ese nombre a lo que hace cualquier mente que aprende: explorar, equivocarse, y construir de nuevo.

Para seguir en este mapa

Tres piezas de esta serie ya exploraron partes distintas de lo que este retrato solo nombra:

Fuente: Comprende la Psicología (Salvat, 2017; textos de Anna Giardini, Ilaria Baiardini, Barbara Cacciola, Marina Maffoni, Laura Ranzini y Francesca Sicuro), tomo dedicado a Jean Piaget. Es una obra de divulgación sobre el autor, no obra primaria: lo que aquí se atribuye a Jean Piaget es lo que el tomo le atribuye. Los traslados al acompañamiento, al liderazgo y a la organización son aplicación propia del Instituto Gnozin, no contenido del tomo. Esta pieza es material de divulgación, no orientación clínica: no diagnostica, no sustituye una consulta profesional y no reemplaza una evaluación de salud mental.

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